jueves, 9 de abril de 2015

Picos del Infierno, 3.082 msnm


Para subir a los Infiernos, dejamos a nuestra izquierda la cumbre del Argualas
Las consultas que a veces hacemos en internet, en entradas referidas a la montaña, es para recordar nuestros tiempos en que recorrimos aquellos espacios.Hoy disfruto releyendo la subida  a los Picos del Infierno, en Panticosa; volviendo a recorrer, “on line”, aquellas mismas rutas y documentarlo con las únicas fotografías que encuentro en mi álbum y que me agrada contrastar con otras que aparecen tomadas desde el mismo punto por actuales montañeros. 

Por aquel año del 72, el grupo de montaña Boscos Berri de Pamplona hacíamos esa ruta. En el Balneario nos dejaba el autocar, a 1.660 msnm. Cogimos el sendero que asciende en dirección hacia el Argualas (3.046 m). 

Dejamos aquel Pico a nuestra izquierda para llegar al collado de Pondiellos, ya a 2.812 m, y disfrutar de esa panorámica de gloria que ofrecen los ibones de azul y blanco. 


Ibones de Pondiellos, al pie de los picos de los Infiernos
Con esta foto siempre recordaré a mi compañero José Antonio Cirbián. Todavía nos quedaban por subir más de 200 m. de altitud para coronar la cumbre. Nos habían prevenido sobre la subida en sus tramos finales, por la nieve y la posibilidad de hielo. Sin embargo, no apreciamos tanta dificultad, aunque lo subimos con precaución.

En una de las cumbres del Pico del Infierno en Panticosa
Allí quedaron los tres Infiernos, con sus altitudes (3.073, 3.082, 3.076 m.). Divisamos el Midí d’Ossau (2884 m), que será nuestro objetivo para próximos días.

La bajada la hicimos en forma circular, por los lagos, llegando de nuevo al Balneario.

sábado, 14 de marzo de 2015

La Zapatilla de Candanchú. 2.225 msnm


Candanchú.  Al fondo: La Zapatilla
La Zapatilla se encuentra junto a la estación invernal de Candanchú. Tiene una altitud de 2.225 msnm. Su aspecto, por eso su nombre, es la de una zapatilla invertida. Fíjate en la fotografía.

La estación de esquí de Candanchú se encuentra en el Pirineo aragonés, junto al río Aragón y a 1 km del Puerto de  Somport, frontera con Francia. Está a 27 km de Jaca.

Candanchú, en tiempo de nieve, era visita obligada, aunque nada más fuera una vez al año. Con los alumnos medianos de Salesianos Pamplona, para deslizarse con sus artilugios entre la nieve. 
Con el grupo de montaña “Boscos Berri”, para pasar un día de esquí o subida a alguna cumbre. La más característica de aquella zona: La Zapatilla. 

Una de las rutas para su ascensión es el tubo que asciende con una inclinación de 35 grados. Atrás se nos iba quedando el autocar, los hoteles y arrastres, los compañeros que se terminaban de poner los aparejos para esquiar. Íbamos prevenidos contra las grietas de nieve, del frío, de las caídas. 

Con nieve, toda la ruta es camino: ni tubos, ni piedras, ni derrubios. Solo una pared inclinada, como de dos metros, que se van sustituyendo y no acaban. No ves más allá, por la pendiente. Subes, lo superas, eres joven, hay compañerismo, clavas el piolet, y… otros metros más. Es una subida muy dura hasta el collado. Vemos la cumbre. Y, aunque muy ajustados de tiempo. Decidimos llegar. Nos costó sudor por dentro; frío intenso en el exterior. Frotábamos las manos para evitar la congelación. Parecían no ser suficientes los guantes. 

En la bajada, la preocupación mayor estuvo en sortear una grieta. Había que saltar y no resbalar. Aseguramos una cuerda. Pasamos uno por uno. Nos retrasamos. La bajada fue lenta. Frenábamos con el piolet para no rodar por la pendiente. Sentíamos la inquietud de los compañeros por acumular un retraso de 45 minutos. Cuando nos faltaba media hora, ya nos podíamos ver. Los de abajo recobraron la tranquilidad. Al llegar, les pedimos disculpas. Les explicamos y comprendieron. Fuimos recobrando el calor. 

Camino de La Zapatilla, en otra época
Es increíble pensar hasta dónde puede llegar uno cuando cuenta con la amistad de los demás. Aquí, lo vivimos.



miércoles, 18 de febrero de 2015

Tresviso, pueblo de Cantabria. 907 msnm

El pueblo de Tresviso
Tresviso, estos días, es como dos ojos que se asoman entre la nieve. No se ve el pueblo. En helicóptero se les suministra alimentos. Yo he quitado toda la nieve y os lo presento para que visitéis esa maravilla de la naturaleza, cuando cambie el tiempo.
Puente en el inicio de la ruta
Profesores compañeros que participaron en los estudios del teleférico en Fuente De, ya nos hablaron por aquel año 1964 de la ruta de Tresviso y del balcón de Pilato. Nunca la pude hacer hasta el año 2005. Entonces solo era soñar.
Ruta que va ascendiendo hasta Tresviso, Foto desde Pico del Ave
Empecé en la central de Urdrón, en el desfiladero de la Hermida. No me defraudó; no defrauda a nadie, porque vas de sorpresa en sorpresa. La senda es amplia, dura y sin pérdidas. Necesitas tiempo. Llevas agua y alimento para sentarte en el balcón de Pilato. Juzga tú por qué lo llaman así. Allí me adelantaron unas parejas. Conversamos y me ayudaron a guardar el recuerdo fotográfico de mi paso. Me preguntaron: ¿y cómo vuelves?  Anda, les dije, cuando llegue, me doy la vuelta y sigo.
Antes de darme la vuelta, entré en el bar de Tresviso; vi las fotografías con que se adorna y sentí envidia al ver la que marca toda la ruta. Pregunto: ¿desde dónde está sacada?  Desde el Pico del Ave. No lo olvidé.
En el balcón de Pilato
Otro recordó que por allí anduvo el Rey Alfonso XII. También mi foto de la ruta está sacada realmente a los pies del Pico del Ave, que ya es decir. En ella se ve casi toda la ruta, falta un poco al principio y al final. La foto del pueblo está sacada desde la senda que va a San Esteban.
Con los compañeros recordaremos en otras ocasiones, porque hemos vuelto, claro, la comida  de unos huevos fritos de las gallinas sin corral. Se sienten libres.

Detalle de la ruta
Yo, como dije, me di la vuelta y seguí andando. Era ir viendo de frente lo que antes iba dejando a mis espaldas. Eso sí, cuando llegué a la Hermida, me senté delante de una mesa, estiré las piernas, y pedí unas olivas y una cerveza con gaseosa.

Te sientes feliz. Has soñado con algo. Tienes ilusión. Pones todo tu esfuerzo. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Peña Collarada, 2.883 msnm

Subida al Collarada
En el recuerdo de nuestras rutas de montaña está la cumbre del Collarada. Recuerdo son también las fotografías recuperadas de las diapositivas con el desgaste del tiempo. Sirven para disfrutar de nuevo aquellos momentos, y acercarse a los amigos de siempre. Así subíamos. Así trabajábamos la información gráfica. Así compartíamos con el grupo nuestro tiempo en el año 72.


Esfuerzo posible en la subida
Boscos Berri era el grupo de montaña de Salesianos Pamplona. Trasnochas con los grupos comprometidos de los Antiguos Alumnos y madrugas con la juventud. Se sale a las seis. Es la carretera Pamplona-Jaca, como referencia. Por ella llegas a Villanúa. Dejamos el autobús en el pueblo. Es obligado tomar un refrigerio para coger fuerzas y empezar la ruta. Hoy es grato asomarse a las páginas del ordenador y ver y leer y disfrutar. Nuestro GPS  de entonces consistía en realizar la ruta antes, dos o tres miembros, con otros grupos de montaña de Pamplona, para después programar nuestra salida con estos guías. 


Cerca de la cumbre se necesitan las manos
Te daba seguridad. Teníamos todo el día para nosotros. Empleamos unas 4 horas en la subida. Es de dificultad moderada; te creces en la dificultad, ya es raro, pero te crecesEn el Paso Abete hay que hacer un esfuerzo especial en la subida y acertar dónde poner las manos y los pies. Cuando estamos alcanzando ya la cumbre, también necesitamos apoyar las manos, por lo pendiente que es. Se te hace dura y disfrutas. Acusas el poco tiempo de descanso. Hoy reconoceríamos los pasos por el Puente, el Palo Abete, el Cuello de Ip, para llegar a Collarada.

Descanso y contemplación del IP y su ibón
Llegas. Es espectacular el panorama. Giras sobre ti mismo los 180º y te sientas, por el esfuerzo realizado, para seguir disfrutando y descansando. En frente, la cumbre y el ibón de Ip. Sobre los 2.883 metros de altitud de Collarada, hemos salvado un desnivel de 1.800 m.  Junto con el Pic du Midi d’ Ossau, 2.884 m., son las dos cumbres más elevadas de los Pirineos Occidentales. 
En la cumbre. También nosotros nos asomamos al infinito
Hay agrupaciones que otorgan al Collarada la altitud de 2.886 m. Nosotros, cuando subimos el Midi, no apreciamos la diferencia. El Instituto Geográfico Nacional le atribuye en mayo de 2012 la altitud que nosotros ponemos de 2883. Abajo se encuentra todo el valle del Río Aragón, con las poblaciones de Canfranc, Villanúa y Jaca. 

viernes, 16 de enero de 2015

El sueño de Don Bosco

Casa en la que vivió Don Bosco de niño
En esta ocasión tengo fotografía sin montaña y tengo montaña sin fotografía. Eran unos días de permanencia en Turín y otros lugares relacionados con Don Bosco. Don Bosco nace en el año 1815, de modo que ahora recordamos sus doscientos años de su nacimiento. Desde Turín y desde el avión, antes de llegar, se presentaban ante nosotros, los Alpes nevados. Recuerda los tiempos de Aníbal y de los Escipiones romanos. Consulta la historia  Desde Turín nos señalaban las cumbres de los Alpes nevados. Pues, cerca de Turín, en esta casita que te presento  vivió el niño Juan Bosco. Y en esa habitación tan humilde y pobre, dicen que dormía de niño Juanito Bosco.


Habitación en que Juanito Bosco tuvo el sueño de los 9 años
Como todos los niños sueñan, Juanito Bosco soñó y lo que soñó se lo contó a la abuelita, a la madre y a sus hermanos. La abuelita le dice: “son cosas de sueños”; los hermanos: “un día serás capitán de bandoleros”; la madre “quién sabe si algún día llegas a ser sacerdote”.

Mamá Margarita, la madre de Don Bosco
¡Fíjate! Todo lo que soñó de niño, se iba a convertir en realidad. Jesús, el Maestro, le dice “yo te daré una Maestra”. Es la Virgen. Y la Virgen le enseña un método con el que tiene que trabajar: “con amabilidad”.  Más o menos esto es lo que los niños de infantil nos van a cantar y a representar, en menos de 3 minutos, con el entusiasmo que vosotros vais a apreciar.  Esta vez no te presento fotos de los montes. Pero esto que hoy te digo es una verdad como una montaña.

Escuela en que don Bosco estudió de niño
En ese tiempo del que te hablo estuvimos dos días en Casalette, a 20 km. de Turín, la residencia del conde Cays. Me tocó a mí la habitación nº 24; la que ocupó don Bosco en los días que visitó a aquella familia. Subí a una de las cumbres de aquella zona, el Monte Musiné, de 1.150 msnm. Estaba coronado con una cruz, con esta inscripción: “In hoc signo, vinces”, “con este signo vencerás”, que dio ánimos al emperador Constantino. En el último tramo había unas cadenas para facilitar la subida. Me recordó  la necesidad del “Auxilio” en la vida, “te daré una Maestra” que oyó Juanito en su sueño. 
Los niños nos van a cantar: “Viva tu sueño entre nosotros, viva”


lunes, 12 de enero de 2015

Fuente Dé. Un paseo por Lloroza



Fuente Dé, junto al parador. Cumbres de la Remoña y Padiorna

Una de las compañeras de facebook enlaza con la página de los 10 parques Nacionales más interesantes de Epaña.

He recorridos tres de ellos: el parque de Picos de Europa, en el que participan las autonomías de Asturias, Cantabria y Castilla y León; el parque de la Sierra de Guadarrama, situado en las autonomías de Madrid y Castilla y León; y el parque de Ordesa y Monte Perdido, en Aragón.
En el centro superior: el paso de la Jenduda entre las rocas
 Si te animas a ir en este invierno a los Picos de Europa, tal vez los tres puntos de partida más conocidos son Covadonga, Potes y Caín, por nombrar un acceso desde cada autonomía que comparten desde 1918 el que fuera primer parque nacional de España. Casi un siglo después de su bautismo como zona protegida, este hábitat de osos pardos, urogallos y rebecos sigue siendo uno de los puntos más visitados de la cordillera cantábrica, y el segundo parque nacional en visitas solo por debajo del Parque Nacional del Teide. Más de un 1.800.000 personas se animan a perseguir sus cumbres cada año a lo largo y ancho de sus 64.000 mil hectáreas, según los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España.

Estación superior del teleférico
 Si te animas a visitar este parque desde Potes, te encontrarás con un panorama semejante al que te presento aquí. Primero, te sentirás obligado a hacer una parada en Potes con su centro de interpretación, sus calles, sus tiendas, sus gentes. Luego has de subir a Fuente Dé. Te llenarás de asombro. Allí nace el río Deva (De Eva). La tentación deja de parecer manzana y toma la forma de teleférico. Seguro que te apetecerá.

Mirador de Lloroza
Cuando te encuentres en lo más alto, te sentirás libre, con sensaciones de poder volar. No pruebes ¿Pisar en el vacío? ¡Atrévete!

la Jenduda, entrada superior
Con mis amigos cogimos la ruta de la Jenduda. Es un paso de subida y bajada entre Fuente Dé y Lloroza, la parte superior del teleférico.
Es necesario conocer la ruta. Asegúrate, aunque veas que con la nieve todo es camino. ¿Te digo? Cuando volvimos de este paseo, en el bar del teleférico, arriba, pedimos un caldo. Eso sí, enriquecido, que se paga lo mismo.
vista desde la estación superior del teleférico

domingo, 28 de diciembre de 2014

Pico de Ori. Belén y nubes

Pico de Ori. Mar de nubes
Teníamos todo el día para nosotros, de modo que nuestra decisión fue, reponer fuerzas en Ochagavía y empezar a andar. Estamos en el norte del valle de Salazar, en Navarra. Las informaciones de hoy en internet nos señalan otras rutas más accesibles y cortas. Queríamos recorrer toda la ladera del Ori.

El monte Ori, para la mitología vasca, es uno de los lugares recorridos por los personajes mitológicos. Mari, la diosa de la naturaleza y de todos sus componentes. Basajaun, el protector de los bosques y de los rebaños. No pretendíamos encontrarnos con ellos.

Belén en la cumbre del Pico de Ori
El Pico de Ori tiene una altitud de 2017 msnm. Hasta allí subimos encontrándonos con aquel paisaje de nubes. También entonces, con la silueta de este precioso Belén, en negro, destacando sobre el algodón de nubes.
Hoy lo ponemos en nuestros pueblos, en nuestras casas, en la iglesia. Los que creemos en Él, lo llevamos dentro.
En el mapa, te señalan lo que en aquel espacio resulta invisible, pero es la línea fronteriza entre Francia, con su caída en cortado, y España, con su acceso más suave. Habíamos dejado lejos el pueblo. Se sentía la necesidad de descansar y contemplar aquella inmensidad. Relajarse. Nada de divisar las aguas del Cantábrico; ni las cumbres del Moncayo. Dicen que se ven en tiempo despejado. Teníamos delante, más allá, los centinelas de otros montes. Por la ladera, nos llegaba el resoplido de aquellas nubes. Nos despeinaban; pero no nos removían.

Admirable conjunto de picos enfrente

Nos señalamos otra ruta de bajada. Queríamos pasar por la ermita de Nuestra Señora de Muskilda. Está situada en la  cumbre del monte que lleva ese nombre; de unos 1.000 m. de altitud. Su construcción es románica, del siglo XII y se atribuye al período del reinado de Sancho el Fuerte, el rey navarro que contribuyó a la victoria cristiana de las Navas de Tolosa en 1212. 
Después, a nosotros nos tocaba seguir bajando hasta llegar al pueblo.